Esta semana os traigo un rol diferente: en esta ocasión me ha tocado asumir el papel de IA-MÁSTER , lo que me ha permitido explorar de forma práctica una herramienta de Inteligencia Artificial aplicada al ámbito de la Educación Social. Más allá de conocer qué es la IA, el objetivo ha sido analizar sus posibilidades reales, experimentar con ella y reflexionar críticamente sobre sus límites y sus implicaciones éticas.
La herramienta que he decidido explorar es ChatGPT, un modelo de lenguaje basado en inteligencia artificial que genera texto a partir de las instrucciones que le damos, conocidas como prompts. ChatGPT sirve para redactar textos, resolver dudas, generar ideas, estructurar proyectos, resumir información, crear materiales didácticos y simular situaciones, entre muchas otras cosas.
Me ha sorprendido su rapidez y su capacidad de adaptación al contexto que le planteo, y he podido comprobar varias ventajas de su uso en Educación Social. Por ejemplo, permite generar ideas y materiales de manera rápida, ayuda a estructurar proyectos, redactar informes o programaciones, y crear dinámicas grupales adaptadas a distintos contextos. Además, facilita la organización de la información, puede servir como apoyo creativo para diseñar actividades educativas, permite experimentar con diferentes enfoques sin comprometer la seguridad de los participantes y contribuye a ahorrar tiempo en tareas repetitivas. Todo esto siempre que se utilice de forma crítica, responsable y complementaria al trabajo profesional.
Sin embargo, también es importante tener en cuenta sus limitaciones. La Inteligencia Artificial aprende de mucha información existente y puede reproducir estereotipos o prejuicios de género, culturales o socioeconómicos, algo delicado en Educación Social porque trabajamos con personas vulnerables. No debemos introducir datos personales reales de usuarios o casos profesionales, y siempre hay que respetar la privacidad. También existe el riesgo de depender demasiado de la IA, que aunque ayuda a generar ideas y organizar información, no sustituye nuestro criterio profesional, la empatía ni la reflexión ética. Por último, no todo el mundo tiene el mismo acceso a la tecnología, por lo que su uso puede aumentar la brecha digital.
Desde mi experiencia probando la herramienta, algunos ejemplos que puede aplicarse en Educación Social son de las siguientes formas:
1. Diseño de proyectos socioeducativos: Puede ayudar a estructurar un proyecto (justificación, objetivos, metodología, evaluación). Por ejemplo, le pedí que me ayudara a diseñar un proyecto de intervención con adolescentes de entre 14 y 16 años en riesgo de exclusión social, y me generó una propuesta bastante completa que podría usar en un futuro:
2. Creación de dinámicas grupales: Solicité actividades para trabajar la autoestima con jóvenes de entre 16 y 18 años y me ofreció varias propuestas prácticas con materiales, tiempos y objetivos:
3. Puede servir como apoyo para redactar memorias, informes o programaciones, siempre revisando y adaptando el contenido. El mismo ejemplo de esto esta en muchas entradas anteriores de este blog, donde una vez tenia redactado el texto para que usara mejor lenguaje y estructura lo e utilizado, es la función de la IA que mas he usado en mi día a día en mi recorrido académico
Además una de las mejores cosas que tiene esta aplicación, es que puedes usarla sin necesidad de iniciar sesión con ninguna de tus cuentas ni hace falta descargarte la aplicación, puedes usarla en red, se utilizaría así:
(Fuente: los videos son grabaciones de pantalla hechas por mi y he usado chat la IA para redactar mejor las ideas, utilizando el siguiente prompt: "Ajusta el siguiente texto para que quede mejor redactado pero manteniendo las mismas idea")
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